Smart contract: camino hacia la estandarización contractual y el “herd effect”

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La adopción generalizada de smart contracts puede acelerar los cambios en la prestación de servicios legales, dando como resultado un cambio estructural en la profesión legal. A medida que los smart contracts se vuelven más y más sofisticados, podríamos confiar menos en asesoramiento jurídico proporcionado por abogados, optando por utilizar modelos contractuales estandarizados, algunos de los cuales podrían incorporar el smart contracts.

La estandarización contractual que permite la programación, tiene aspectos muy positivos vinculados a la reducción de costes de negociación y costes de los contratos en sí mismos. Este proceso de estandarización puede convertirse en otra herramienta que mejore el acceso a la justicia, que acerque el derecho y la protección jurídica a aquellas personas que con el sistema legal no pueden permitirse el asesoramiento que necesitarían.

En este contexto, aquellos que necesitan asesoramiento legal podrían, cada vez más, renunciar a la orientación legal proporcionada directamente por un abogado en ejercicio. Lo que provocaría una reducción significativa del trabajo legal transaccional. Hoy en día, ya tendemos a confiar más en los sistemas de recomendaciones generados por ordenadores que en otras fuentes de información, un fenómeno conocido como sesgo de automatización. En lugar de evaluar críticamente la información, seguimos las recomendaciones proporcionadas por ordenadores y las máquinas, incluso si el consejo es erróneo, o si conduce a la comisión de errores.

Con una mayor disponibilidad de bases de datos estandarizadas de plantillas y modelos de smart contracts listos para utilizar o acuerdos híbridos en los que conviven el código informático con el lenguaje natural, se podrían perder algunas sutilezas del asesoramiento legal contractual. Debido a que es poco probable que estos modelos coincidan perfectamente con las especificidades de cada acuerdo comercial y legal, las partes contratantes podrían optar por regular sus obligaciones mediante el uso de disposiciones predeterminadas, sin considerar cuidadosamente si estas disposiciones se ajustan con precisión a sus necesidades legales.

Al igual que pasamos de una era anterior de ropa hecha medida, altamente personalizada a un precio elevado a prendas producidas en serie con personalización limitada, con la creciente adopción de la tecnología blockchain y otras herramientas de automatización de contratos, podemos ser testigos de un cambio de era. Podemos pasar de un mundo de contratos altamente personalizados con un alto coste para los clientes, a un sistema de modelos listos para utilizar, disponibles a un coste muy bajo para el cliente.

Si esta tendencia se confirma y el tráfico jurídico se inunda de acuerdos legales altamente estandarizados con posibilidades de personalización muy restringidas, podría extenderse el llamado “herd effect” (efecto en masa) en el ámbito contractual. Con las preferentes, las cláusulas suelo de las hipotecas y otras cláusulas abusivas de contratos de adhesión ya tuvimos un anticipo de lo que puede suponer que las relaciones contractuales estén reguladas bajo un único contrato estandarizado. Cuando ese modelo contiene una cláusula que perjudica de forma sistemática a una de las partes, el efecto negativo se multiplica de forma exponencial a infinidad de personas y entidades del tejido social. Lo que genera un efecto en masa, que afecta de forma directa a la economía. Esta es la otra cara de la estandarización (privada) de las relaciones contractuales globales.


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