Entrevista a José Ángel Sandín, consejero delegado de Lefebvre: «Para innovar hay que partir de analizar qué queremos ser en el negocio de futuro y esto requiere un “repensamiento” cultural de los ejes, fijarse metas e ir a por dichos ejes»

0

Lefebvre apuesta de forma decidida por la innovación y es el referente en cuanto al desarrollo de productos tecnológicos para abogados. Podemos observar como el factor humano desempeña un rol esencial en los procesos de digitalización y en la adopción de nuevas tecnologías.

¿Crees que los despachos y las asesorías están trabajando el cambio cultural que conlleva esa nueva manera de hacer? 

Con respecto a la primera cuestión, considero que sí está ocurriendo, aunque me gustaría resaltar que no sucede al mismo ritmo en todos los despachos. Los grandes despachos sí han identificado que hay que trabajar en un cambio cultural. Sin embargo, en estos grandes despachos, los abogados que trabajan en el día a día con sus clientes tienen dificultades finalmente a la hora de innovar porque culturalmente no están preparados para ello.

A pesar de que se están habilitando recursos para que esto sea así, la labor para que este cambio cultural cale en todos los estratos de un gran despacho, se convierte en difícil y ardua. 

Cabe destacar que se están utilizando metodologías y maneras de operar que no son exclusivamente del ámbito jurídico sino de otros ámbitos que ayudan a esta transformación. En este caso, lo más importante es la actitud. 

Considero que son ellos mismos los que se tienen que autoconvencer y movilizar a las personas que están a su alrededor. Dependen de que estén “hiperconvencidos” y que ellos mismos encuentren vías de innovación que aseguren en su futuro un posicionamiento que pueda hacer frente a los problemas que a los que se enfrenten sus clientes. Se puede innovar siendo pequeño, mediano o grande. 

Existen grandes despachos con una mentalidad conservadora y tradicional, resistente a la innovación y despachos pequeños esencialmente posicionados en la innovación.

En contra de lo que se piensa habitualmente no hay nada que justifique el hecho de que la innovación varíe en función del tamaño del despacho. 

¿Considera que el personal de los despachos y las asesorías se está adaptando y están transformándose en paralelo con estas tecnologías? 

Según los datos facilitados en el Estudio de innovación en el sector jurídico editado por Lefebvre, en España hay un alto nivel de concienciación tanto en abogados como en asesores (80%), pero cuando hay que trasladar la idea a la práctica, esta cifra desciende drásticamente: sólo el 34% de los abogados se está ocupando activamente de la innovación, y en el caso de los asesores, esta cifra asciende ligeramente hasta el 43,5%. 

Si bien abogados como asesores están altamente concienciados con la necesidad de innovar en sus estructuras los datos reflejan que la implementación dista mucho de ser una realidad.

Según los datos del estudio, la satisfacción de los abogados españoles con el grado de implementación de la innovación en sus despachos es muy baja.

Por su parte, los asesores españoles, se muestran algo más satisfechos con el grado de implementación de la innovación en sus compañías, aunque son los menos satisfechos de su entorno europeo. 

¿Cree que es importante contar con una figura como el head of legal innovation para que sea visible este cambio? 

En los grandes despachos, creo que esta figura es fundamental. Se le puede dar la denominación de “head of legal innovation” o en su caso, se le puede asignar a una persona un rol determinado para evitar dejar al azar la aplicación efectiva y diaria de la innovación en los despachos. 

¿Cree que esta figura exige una formación especial para este cargo?

Sin lugar a duda, esta figura exige un conocimiento amplio de todos los aspectos que pueden influir dentro de la innovación en el despacho. En caso de que únicamente tenga conocimiento de un área específica va a ser difícil la consecución del movimiento global hacia la innovación. 

Este profesional debe tener conocimientos de técnicas para detectar buenas ideas y llevarlas a la práctica; por ejemplo, técnicas de design thinking o maneras de organización diferentes para implementar una ejecución más eficaz de los proyectos. Además, debe saber cómo sensibilizar a las personas de la organización sobre nuevas ideas, sobre nuevas focalizaciones del negocio que habían sido excluidas porque no se tenía suficiente interconexión con otras disciplinas. 

Un ejemplo práctico está en que la pluridiscipinariedad de las personas que trabajan para solucionar un problema limitaba el ámbito de actuación de los despachos.  

Ahora existe una visión más amplia del negocio. Ahora es necesario integrar estas disciplinas. Por tanto, un “head of legal innovation” debe tener una visión amplia de estas posibilidades para incitar o inspirar a toda la organización en la necesidad de producir nuevos procesos, de implementar nuevos modelos de negocio.

¿Esto aplica también a una asesoría jurídica de empresa?

En mi opinión, esto también aplica a una asesoría jurídica. Las empresas tienen una necesidad de optimizar todos sus procesos. A mayor internacionalización y extensión de su organización, más necesario será el requerimiento de aplicar sistemas innovadores en la gestión de los procesos jurídicos. Y es aquí donde los grandes despachos están consiguiendo ayudar a sus clientes, clientes empresas; ayudarles a optimizar toda esta gestión jurídica. Una ayuda que se torna en fundamental.

¿Cómo ve la innovación en el sector legal a nivel europeo?

En Lefebvre, y como parte de ELS, nuestra inquietud surge del compromiso del grupo empresarial con la innovación y con el fin de alcanzar un ecosistema profesional más seguro, más sencillo y más próximo a nuestros clientes. 

Todo esto nos ha llevado a tener insights que nos ayudan a la hora de conocer cómo es el estado de la evolución en los diferentes países en los que estamos presentes, y que ha quedado plasmado en el Estudio de innovación en el sector jurídico editado por Lefebvre. 

En el citado estudio observamos que cada país tiene una evolución diferente. Por ejemplo, Holanda, en relación con España, nos permite tener una referencia muy aproximada de cómo va a ser una evolución de la innovación en España de cara al futuro más próximo. En Holanda se aprecia un avance en la madurez de los mercados. En lo que respecta a empresas y abogados, en Holanda existe una evolución de sus soluciones, de unas propuestas de valor en los mercados mucho más evolucionadas. 

En todos los países se dan casos de proyectos innovadores que aparentaban convertirse en un súper hit hace cuatro o cinco años, y que sin embargo, no han evolucionado con tanta fuerza como cabía pensar. Se trata de innovaciones a las que les cuesta encontrar un suelo donde agarrarse y crecer finalmente. 

Aquí, si la innovación no produce un valor claro para el cliente, estará condenada a estar de moda durante un tiempo, pero luego no se van a materializar en una tendencia consolidada, en una realidad consolidada. Y esto lo vemos que sucede en varios países. 

Creo que esto ocurre con el blockchain, que al final no ha traído las grandes novedades en la manera de funcionar de los procesos o de la eficiencia en el sector legal, de momento, por ahora. Y sí que vemos una utilidad y consolidación en todo lo que tiene que ver con inteligencia judicial. 

La inteligencia se consolida como tendencia imparable y está sustentada en unos beneficios claros que se están aportando a los clientes del ámbito jurídico.

¿Cómo ayuda Lefebvre a acelerar este cambio?

En Lefebvre tenemos la sensación de que ya hemos estado en el futuro de alguna manera, gracias a todos estos análisis del mercado que hemos llevado a cabo. Hemos conseguido hablar con los “gurús” de los países europeos más avanzados, con clientes que aplican las innovaciones o con los despachos, abogados y empresas que son destinatarios de los servicios jurídicos; todos ellos nos están ayudando a conocer el estado de evolución de las cosas. 

Estamos comprobando el grado de validez de las innovaciones y ahora somos capaces de diferenciar lo que nos aporta y lo que no nos aporta valor. Solamente dar la visión de esta situación es un gran atractivo para los clientes y, en segundo lugar, estamos orientando sobre cómo evolucionar para preparar los negocios para el futuro. Y esto no se queda en el plano teórico. Sino que tenemos soluciones que les ayudan a organizarse mejor para evolucionar y acometer los desafíos que tienen en el presente y futuro. 

Por ejemplo, tenemos la plataforma de compliance que acabamos de lanzar denominada Centinela; el compliance es una tendencia consolidada. Actualmente, un profesional que no tenga una plataforma para gestionar los diferentes tipos de compliance va a tener muy difícil ser competitivo. Y en este caso, por poner  un ejemplo, nosotros les estamos ayudando a mejorar su eficacia. 

¿Qué rol están desempeñando los pequeños y medianos despachos en el ámbito de la innovación legal? 

Un despacho pequeño no puede disparar a todas partes. Tiene que encontrar una especialización concreta y, por muy pequeña que sea, la especialización es la que le da una oportunidad. 

Por otro lado, está la focalización, el despacho deberá encontrar un nicho y dentro de ese nicho, ser el mejor. Podemos hablar de especialización de algunos temas. Por ejemplo, hay despachos que nacieron a partir de la gestión de grandes demandas mutualizadas que han tenido mucho éxito; otros que utilizan la tecnología para dar servicio en la resolución de contratos menores, (por ejemplo atención jurídica para un padre de familia). 

Hay multitud de pequeños asuntos que pueden resolver y, explotándolos adecuadamente, se les dará la oportunidad de conseguir una base de clientes más especializada sobre la que desarrollar posteriormente el resto de servicios o bienes, gestionar un área de negocio con una solidez enorme a partir de una ordenación del proceso mucho mejor. Nuestro papel consiste en ayudar y darles las herramientas. 

Por ejemplo, en despachos que utilicen chatbot o formularios inteligentes.

¿Qué consejo le puede dar a un abogado que quiere apostar por la innovación en 2020?

Para apostar por la innovación el profesional debe hacerse planteamientos  estratégicos.No puede empezar a innovar sin trazar una estrategia de innovación. Hay que partir de analizar qué queremos ser en el negocio de futuro y esto requiere un “repensamiento” cultural de los ejes, fijarse metas e ir a por dichos ejes. 

Tanto si se opta por una mayor especialización o una reorganización interna de procesos, será necesario identificarlos y dedicar recursos a cambiar, dedicar recursos a transformarse. La innovación no sucede sola. Hay que apostar por personas que se dediquen a producir una transformación e inviertan en innovación. Partir de un replanteamiento estratégico: hacia dónde quiere ir la compañía. Si esto se tiene claro, luego será mucho más fácil poner las iniciativas de innovación que puedan ir encajadas en el planteamiento estratégico.


Suscríbete a nuestro newsletter aquí.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here