Datos: un recurso todavía sin explotar para el bien común

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En su nivel más rudimentario, los datos son solo una multiplicidad de unos y ceros almacenados en nuestros ordenadores y smartphones. Sin embargo, los datos son más que eso.

The Economist compara los datos con el petróleo o la energía: un recurso que puede comercializarse o reutilizarse para conseguir un beneficio comercial¹. Sin embargo, el Open Data Institute y la OCDE tienen una perspectiva diferente: comparan los datos con un recurso de infraestructura² necesario para lograr el crecimiento económico, la innovación y el bienestar general de la sociedad. Su singularidad radica en que muchas personas pueden usar los mismos datos tantas veces como lo deseen y para tantos objetivos como sea posible sin ninguna pérdida en calidad o cantidad³. Imagina su potencial de innovación tanto en materia económica como social. 

La Unión Europea ha reconocido el valor de la reutilización de datos desde 2003, cuando se adoptó la primera directiva relacionada con la reutilización de la información del sector público. Más recientemente, en 2018, se estableció un marco sólido y fiable para la protección de datos personales y su movimiento dentro de la UE con la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGDP), que se ha convertido en una inspiración mundial en materia de regulación sobre la privacidad. Uno de sus principales avances es en el campo del empoderamiento de los individuos que ahora también tienen el derecho de portar sus datos personales de una entidad a otra. Si uno recuerda el cambio que la portabilidad de nuestros números de teléfono trajo a la competencia y el empoderamiento del consumidor en el mercado de las telecomunicaciones hace 20 años, podríamos imaginar el enorme potencial detrás de este derecho.

Hoy nuestra sociedad se enfrenta al dilema de elegir entre la reutilización de datos o la privacidad. Sin embargo, hay una tercera opción que nos brindará el mayor valor socioeconómico: “la reutilización de datos basada en la privacidad». La Directiva de datos abiertos, adoptada en 2019, es un claro ejemplo de ello porque, siguiendo la obligación del RGPD, establece que podrá ser necesario efectuar evaluaciones de impacto en materia de protección de datos antes de publicar para su reutilización ciertos documentos del sector público que contienen datos personales. Curiosamente, los países que obtienen mejores resultados en materia de protección de datos son aquellos que publican más datos. Gracias a esta directiva, la reutilización de datos abiertos del sector público ya contribuye a importantes objetivos sociales. Por ejemplo, un estudio constató que los datos abiertos pueden ayudar a salvar entre 54.000 y 202.000 vidas al proporcionar una respuesta de emergencia más rápida y hasta ahorrar 27 millones de horas en transporte público o 79,6 mil millones de euros en facturas de energía, gracias a que contribuyen a una mayor producción de energía solar.

Sin embargo, los datos abiertos del sector público no son suficientes. Las autoridades públicas a nivel nacional y de la UE aún no han creado marcos regulatorios ni las estructuras de gobernanza que mejoren la reutilización de los datos del sector privado o ayuden al uso de los datos personales para el crecimiento económico y el bienestar social. Dichos marcos deberían construirse sobre la legislación europea de protección de datos y proporcionar garantías suficientes para las empresas (por ejemplo, en materia de secretos comerciales).

Hasta hoy, solo ciertas entidades, como las plataformas en línea y las compañías tecnológicas, han podido extraer valor económico del procesamiento de datos personales. Además, desde hace años, les hemos estado entregando felizmente nuestros datos a cambio de un servicio. Pero, ¿alguna vez hemos considerado cómo nuestros datos también pueden ser un recurso crucial para mejorar la sociedad en la que vivimos y no solo para generar ganancias para algunas empresas?
Las personas tienen el poder de aumentar su bienestar social a través del altruismo de datos (también conocido como donación de datos). Los mecanismos para implementar el derecho a la portabilidad de nuestros datos pueden contribuir a que estos estén disponibles para el bien común. El ejercicio del altruismo de datos puede ayudar a acelerar la investigación médica, mejorar la movilidad en las ciudades y la calidad del aire, e incluso reducir las desigualdades sociales. Las autoridades públicas tienen un papel fundamental para que esto suceda, tanto creando un entorno legal e infraestructural seguro como ayudando a grassroot movements o data charities a crecer.

Las empresas también pueden contribuir al uso de datos para el bien común porque hay datos que solo ellas recopilan. En particular, los datos de comportamiento a nivel agregado y anonimizado (por ejemplo, transacciones digitales, registros de teléfonos móviles, ubicación de GPS o datos de redes sociales) nos pueden ayudar a conseguir una planificación regional y urbana más sostenible o sistemas de transporte y energía respetuosos con el medio ambiente, a salvar vidas en crisis humanitarias o a mejorar la educación. Durante los últimos cinco años, algunas empresas se han comprometido a utilizar data4good, compartiendo sus datos anónimos y agregados con las autoridades públicas para ayudar a abordar desafíos sociales de nuestro siglo. A nivel de la UE, esto se conoce como intercambio de datos de empresa a gobierno (Business-to-Government data sharing). Por ejemplo, la Comisión ha alcanzado un acuerdo de intercambio de datos con Airbnb, Booking, Expedia Group y Tripadvisor para que Eurostat pueda publicar indicadores estadísticos sobre alojamientos de corta estancia en la UE⁴. Telefónica firmó un acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 2017 para ayudar a cuantificar la tasa de migración forzada en Colombia a causa de la sequía extrema producida por el cambio climático⁵. Twitter colaboró ​​con UNICEF para rastrear el sentimiento anti-vacunación en las redes sociales de Europa del este y crear recomendaciones específicas para mejorar las estrategias de vacunación⁶. En Amsterdam, se creó un grupo de trabajo de datos público-privado en 2017 para estimular el intercambio de información de tráfico relacionada con la seguridad entre los fabricantes de vehículos, los proveedores de servicios y los Estados miembros⁷.

Desafortunadamente, estas colaboraciones no han tenido continuidad, sino que se han mantenido como proyectos piloto aislados. En 2019, un Grupo de Expertos de la Comisión publicó un conjunto de recomendaciones de políticas, legales y de financiación para ayudar al intercambio de datos de empresa a gobierno a convertirse en una práctica responsable, sostenible y escalable en toda la UE. Las recomendaciones requieren que las autoridades públicas establezcan el marco de gobernanza necesario para el intercambio de datos en beneficio de la sociedad y dar a las personas y a las empresas el control de los datos que generan. La Comisión, en su Estrategia Europea de Datos, ha establecido una visión que sustenta un futuro digital que beneficia a todos.


¹ Siegele L., (20 February 2020). A deluge of data is giving rise to a new economy, The Economist. 

² The OECD defines data “as an infrastructural resource that can be used by an unlimited number of users and for an unlimited number of purposes as an input to produce goods and services”; OECD (2015). Data-Driven Innovation: Big Data for Growth and Well-Being, OECD Publishing, Paris.

³ Martens B., Duch-Brown N., (2020). The economics of Business-to-Government data sharing, European Commission JRC11994, Seville.

https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/IP_20_194.

⁵ ‘FAO and Telefónica to boost use of cutting-edge digital technologies to assist farmers in developing countries’, 12 February 2017, FAO News, 2017, http://www.fao.org/news/story/it/item/1099923/icode).

⁶ Verhulst, S., and Young A., ‘The potential of social media intelligence to improve people’s lives’, GovLab Report, 24 September 2017, The Governance Lab, 2017, https://www.thegovlab.org/static/files/publications/social-media-data.pdf).

⁷  Data Task Force, on Data for Road Safety website (https://www.dataforroadsafety.eu/data-task-force); ‘On our way towards connected and automated driving in Europe’, 15 February 2017, Government of the Netherlands, Amsterdam, 2017, (https://www.government.nl/documents/leaflets/2017/05/18/on-our-way-towards-connected-and-automated-driving-in-europe).


Alberto Gago Fernández 

La información contenida en este artículo refleja únicamente la opinión de su autor y no la posición oficial de la Comisión europea.

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